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El origen de las Fallas se encuentra en una antigua costumbre de los
carpinteros que, celebrando la llegada de la primavera, la noche del 19
quemaban frente a sus talleres las piezas de madera (parots) que usaban
para elevar los candiles que les iluminaban durante el invierno.
Poco a poco, fueron añadiendo a este fuego purificador trastos viejos y harapos, que humanizaron a los parots hasta convertirlos en ninots. El humor de los valencianos pronto otorgó a esos ninots el sentido crítico e irónico que mantienen en la actualidad. A día de hoy, las fallas
han evolucionando hasta convertirse en obras de arte efímeras que, en
algunos casos, tienen presupuestos millonarios.
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